Cuarta temporada

La primera mitad de la temporada final de Shingeki no Kyojin (Attack on Titan) cambió por completo el punto de vista de la serie. En lugar de mostrarnos qué ocurrió con los personajes que hemos seguido por tanto tiempo, dio un salto a cinco años en el futuro para mostrarnos el mundo en el que viven los “villanos” de la serie.

Descubrimos que personajes que odiamos tanto tiempo —como Reiner, el titán acorazado, y Zeke, el titán bestia— tenían razones para las atrocidades que cometieron. Aprendemos más sobre la situación de opresión de los eldianos en Marley y la forma en que el gobierno los ha puesto en contra de su propia raza para manipularlos y usarlos como armas de guerra. Todo esto con la promesa vacía de que van a poder expiar “los pecados cometidos por sus antepasados” y convertirse en “eldianos buenos” que no son como los otros “demonios”.

Cuando hablamos de la temporada anterior, hicimos mención a las similitudes de la relación de Marley y Eldia con la de los Nazis y los judíos durante el tercer reich. A nadie escapa el hecho de que el gobierno de Marley es el villano aquí, pero la serie está más interesada en mirar qué pasa entre los mismos eldianos. Las diferentes formas en que observan la opresión a la que son sometidos y cómo lidian con ella. Tenemos como ejemplos la resignación de Reiner, la búsqueda de una solución definitiva de Zeke, la violenta revolución de Eren y la forma en que Gabi cree sin dudar en la propaganda del régimen que la manipula.

Gabi es un personaje muy especial. Es fácil odiarla por sus acciones, pero ella es clave para entender la radicalización a la que son sometidos los eldianos de Marley para que se odien a sí mismos. 

La pura verdad es que no hay héroes en esta historia. Debido a las situaciones que enfrentan los eldianos tanto en Marley como en la Isla Paradis, es imposible no simpatizar con ellos. Pero tampoco podemos estar de acuerdo con sus métodos o sus objetivos finales. Eren está tan atrapado dentro del círculo de violencia que le es imposible salir de este sin prácticamente destruirlo todo. Reiner está completamente consumido por el sistema de Marley y, aunque está arrepentido de sus acciones y sabe que todo está mal, tampoco tiene más salida que seguir adelante.

Mientras tanto, personajes secundarios como Falco, Mikasa y Armin se convierten en simples pieza de un conflicto del que no tienen como escapar. A su alrededor, todos se radicalizan en nombre de nacionalismos, la restauración de gloriosos imperios antiguos o el orgullo de su raza, indiferentes de los verdaderos objetivos de sus líderes. Entendemos las emociones de todos, pero no hay realmente nadie a quién apoyar.

Pero no todo es tan gris. Algunos críticos han encontrado en esta narrativa problemáticas referencias al pasado imperial de Japón y temas pro-fascistas. Aunque entendemos de dónde vienen estas interpretaciones, nos resulta difícil estar de acuerdo con ellas hasta no conocer finalmente hacia dónde va la historia. Para saberlo, tendremos que esperar el episodio 76 y la Parte 2 de la temporada final de Shingeki no Kyojin (Attack on Titan), que se estrenará durante el próximo invierno (entre finales de diciembre de 2021 y los primeros meses de 2022).

A causa de los densos elementos ideológicos que tuvo que explorar, la cantidad de nuevos personajes y variedad de puntos de vista, esta temporada tuvo que dejar la acción en un segundo plano. A pesar de las emocionantes escenas de traiciones y revelaciones, no vimos mucho a los titanes. La principal secuencia de acción de la temporada ocurrió en el ataque a Liberio durante los episodio 6, 7 y 8. Después de eso, volvimos a las conspiraciones políticas y el último capítulo termina justo cuando iba a comenzar otro gran combate.

Esto no terminó de gustar a cierta parte de la fanaticada, que se quejó continuamente en redes sociales de lo lenta que estaba resultando la serie. Sin embargo, la mayoría estamos suficientemente comprometidos con los personajes y su mundo como para que eso no nos importe. Attack on Titan es más que peleas de titanes y personajes que parecen volar mientras los enfrentan. Es un intrigante drama político sobre los horrores de la intolerancia, el racismo y la guerra.


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